Messi: Los números que no tuvo nunca, el fútbol de siempre

Messi: Los números que no tuvo nunca, el fútbol de siempre

Domingo 10 Abr 2022

 La de ayer fue otra exhibición del PSG. De esas que se esperaban con mayor frecuencia al comienzo de la temporada. Fue, también, otra actuación superlativa de Lionel Messi. Sus primeras apariciones encaminaron el resultado (un contundente 6-1 al débil Clermont). 

Se activó a los 5 minutos y Neymar quedó en posición de remate para el primer festejo. Antes de los 20, mostró su clase con el control de pecho y la asistencia sutil a Mbappé. En el segundo tiempo, después de haber dejado de cara al gol una vez más al brasileño y dos a Kylian, volvió a intervenir en la jugada del cuarto. Siempre criterioso y desequilibrante, lo que le faltó a su partido fue el gol.

Lo mereció, lo buscó y se le negó un par de veces. Una por centímetros, los que notó el línea que estaba adelantado Mbappé y ratificó el VAR. Hubiese sido un lindo gol de cabeza de Messi, una faceta que debió darle más alegrías de las que le dio en su carrera: no es un mal cabeceador, sin embargo se recuerda casi únicamente el que le hizo al Manchester United en la final de la Champions 2009. La otra que se le negó fue tras su jugada típica, de derecha hacia el medio; la repetición de la imagen mostró su frustración apenas sacó el tiro, que se iría desviado.

Los compañeros saben que necesita el gol. Que quiere ante todo los tantos del equipo, pero que se alimenta de los personales y, obviamente también, que está por debajo de sus marcas habituales.

Sin sumar los que marcó para la selección argentina, Leo lleva apenas 8 goles en la temporada. Muy poco para un jugador que llegó a convertir 73 en la 2011/12 y, hace sólo dos años, totalizó 51. Ya está claro que será su temporada menos goleadora de las últimas catorce. En estas trece convirtió siempre más de 30. Es más, si no mejora los números y no llega a los 16 de la 2007/08, se transformará en la peor temporada en festejos propios contando todas en las que jugó por lo menos 30 partidos.

Hay razones que lo explican. Una de ellas es la posición: juega más retrasado, de enganche, muchas veces como lanzador. Otra razón seguramente sea que estuvo negado en varios partidos, poco efectivo. Y la última, tal vez la principal, tiene que ver con el equipo: el PSG estaba armado, y siguió así desde su llegada, para Mbappé. El fútbol del equipo parisino desemboca en Kylian y este no tiene ningún problema en que todo termine en él.

Para lujoso, ninguno como Neymar. Para efectivo, nadie como Mbappé, no sólo en el equipo francés sino quizás en el mundo entero. Para conducir y para pensar el juego, Messi. El sábado, los tres de arriba se divirtieron más allá de la debilidad del rival. Por segundo partido seguido. Parece tarde. La liga no era la motivación y en la Champions ya se sabe la decepción. Quizás sirva para lo que viene. Para que Mbappé quiera quedarse en el PSG, para que aparezcan chances de renovación en el caso de Neymar y, fundamentalmente, para que Lionel Messi sienta una gran motivación.

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