Sobrevivió a los talibanes, escapó de la guerra y hoy es una gloria del fútbol

Sobrevivió a los talibanes, escapó de la guerra y hoy es una gloria del fútbol

Jueves 21 Mar 2019

 Nadia Nadim, de 31 años, actual jugadora del PSG, de los clubes más fuertes del mundo, es dueña de una historia de superación, que inspira y explica un poco el gran éxito logrado en el fútbol.

Tenía 10 años cuando su padre, general afgano, fue asesinado, y tal y como relató, fue quien la incitó a jugar fútbol, algo que tiempo atrás en Afganistán estaba prohíbido para las mujeres.

"Antes de la guerra teníamos una infancia normal, pero después fue un poco el caos... Mi padre fue asesinado, mis tíos también. Pensé que la vida era así, a veces las cosas se producen sin que puedas controlarlas completamente", recuerda Nadim.

En 2000 logró escapar junto a sus hermanas y su madre a Dinamarca, llego a Aalborg, donde empezó a jugar en forma más seria a un juego que poco a poco se convertía en pasión y hoy, es su trabajo.

"Justo al lado del campo de refugiados (cerca de Aalborg), había un terreno de fútbol increíble y todos los días, tras el colegio, yo y el resto de niños refugiados teníamos la costumbre de ir a ver a los otros niños entrenarse. Un día pregunté si podía participar y el entrenador me dijo: 'Claro'" .

Tras instalarse en el país, fue seis años después que Nadia empezó a jugar profesionalmente. Sus primeros pasos los dio en el IK Skovbakken, luego pasó Fortuna Hjørring y tras un paso por EE.UU logró jugar en el Manchester City, para llegar luego al PSG.

"Las chicas afganas no tienen permitido hacer deporte o llevar ropa corta porque 'bla, bla bla...'. Pienso que podemos utilizar el deporte para cambiar los puntos de vista", señala la subcampeona de Europa en 2017.

"Lo he visto en mí misma. Cuando era más joven mi madre decía: 'No juegues al fútbol con los chicos porque mis amigas piensan que hay algo raro'... ¡Era tan estúpido!", añade entre risas.

Tanto ella como la gran mayoría del fútbol femenino celebra este momento en el cual los prejuicios quedaron de lado, y por fin están disfrutando en forma igual, al menos en Europa, de jugar al fútbol en forma profesional.