La estremecedora historia de Antony: "Nací en el infierno, no estoy bromeando"

La estremecedora historia de Antony: "Nací en el infierno, no estoy bromeando"

"Nací en el infierno, no estoy bromeando, para mis amigos europeos que no entienden lo que es una favela, en la que nací yo en San Pablo se llama "Infiernito" Comenzó contando Antony.

Martes 15 Nov 2022

 Antony es de esos jugadores brasileños que son puro talento y fantasía. El jugador del Manchester United nació en una favela en San Pablo llamada "Inferninho" o Infiernito en español, y además de desarrollar una grandísima habilidad para el fútbol, aprendió a sobrevivir en uno de los barrios más peligrosos de Brasil. A continuación su historia contada por él.

"Si realmente me quieren conocer como persona, primero deben entender de donde vengo. Mi historia, mis raíces. Inferninho.

Es un lugar infame. A 15 pasos de mi casa siempre había traficantes de droga haciendo sus negocios, pasando cosas de mano a mano. El olor siempre se sentía afuera de nuestra ventana...

Estábamos tan acostumbrados a ver armas que ni siquiera nos daban miedo. Eran parte de nuestra vida cotidiana. Le teníamos más miedo a que la policía nos tirara abajo la puerta. Una vez invadieron nuestra casa buscando a alguien y entraron corriendo y gritando. No encontraron nada por supuesto, pero eso te marca para siempre.

Hombre, las cosas que he visto...solo aquellos que lo han vivido lo pueden entender. Una mañana caminando a la escuela, tenía 8 o 9 años, había un hombre tirado en el callejón, cuando me acerqué me di cuenta que estaba muerto. En la favela te vuelves como indiferente a estas cosas. No tenía por donde ir, y tenía que ir a la escuela, así que simplemente cerré mis ojos y pasé por encima.

No digo esto para sonar rudo, simplemente era mi realidad. De hecho digo que fui un niño muy afortunado, porque a pesar de todos los problemas, fui bendecido con un regalo del cielo. El balón era mi salvación. Mi amor desde la cuna. En Inferninho no nos interesan los regalos para navidad, cualquier pelota que gire es perfecta para nosotros.

Cada día, mi hermano me llevaba a la plaza a jugar al fútbol. En la favela todos juegan. Niños, viejos, maestros, obreros, narcos, gangsters. Ahí son todos iguales. En mis tiempos se jugaba en asfalto, en el comienzo jugaba descalzo y me sangraban los pies. No teníamos dinero para zapatos. Yo era pequeño, pero gambeteaba como si Dios me enviara el talento. Gambetear estuvo siempre dentro de mi, es mi instinto natural y me rehúso a agachar la cabeza ante nadie. La hacía el elástico a los narcos, y caños a los ladrones, realmente no me importaba quienes eran.

  Con el balón en mis pies, no tenía miedo"  

...Cuando me llaman payaso por las jugadas que hago es porque no me conocen. No entienden por qué lo hago, pero estoy mandado un mensaje a casa"

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