El PSG será campeón, pero con gusto a decepción

El PSG será campeón, pero con gusto a decepción

Columna de Ariel Senosiain, donde analiza la temporada del PSG. Va a quedarse con la liga francesa, pero el objetivo era la Champions League

Domingo 17 Abr 2022
Ariel Senosiain
porAriel Senosiain
Periodista argentino, comentarista de fútbol y autor del libro "Messi, el genio completo"

 Si el miércoles PSG obtiene, frente al Angers, un mejor resultado que el Olympique Marsella contra el Nantes, la liga francesa ya tendrá el título decidido. A partir de esta fecha, sólo queda saber en qué momento todo estará consumado. Nada que sorprenda; al fin de cuentas, la diferencia a favor de los parisinos se preveía. Claro, el problema es el contenido.

El 2-1 contra justamente el escolta Marsella fue un ejemplo. PSG comenzó el partido como para golear. Lo terminó pidiendo la hora. Incluso faltando pocos minutos necesitó que el VAR fuera fino para que no se le escapara el triunfo. Jugó un aceptable primer tiempo y un tibio segundo, de la misma forma que su tridente.

Hubo sólo un encuentro entre los tres en esa etapa, en lo que fue gol anulado a Mbappé tras pase de Messi. El nivel que habían mostrado en el 5-1 al Lorient y el 6-1 al Clermont quedó en el grato recuerdo reciente. Neymar fue el que más pesó, Leo tuvo buenas aunque espaciadas habilitaciones (otra vez se le negó el gol por un off side de centímetros de un compañero) y Kylian convirtió de penal pero falló un par de chances claras.

El PSG será campeón, pero con gusto a decepción

Analizando la temporada entera, PSG jugó pocos partidos contra adversarios de jerarquía similar en individualidades. En la fase de grupos de la Champions, venció y perdió contra el City (esa derrota empezó a dejarlo afuera rápidamente ya que lo dejó segundo y lo obligó a enfrentarse en octavos contra un primero). Luego, se sabe, le ganó en el Parque de los Príncipes al Real Madrid y quedó afuera estruendosamente en el Bernabeu.

 En la liga, podrían enumerarse esta victoria al Marsella (lejos de tener figuras parecidas igualmente) y el 0-0 de la primera rueda. Hubo un equipo que resultó un trauma: el Niza, cuarto en la liga y sin futbolistas de renombre más allá del neerlandés Justin Kluivert, al que no le pudo ganar en el torneo y lo dejó afuera en la Copa local.

En definitiva, resultó un conjunto de buenos jugadores, casi nunca un equipo. Lo llamativo es que uno de los pocos rivales contra los que dejó una buena imagen colectiva fue nada menos que el Madrid, a quien dominó en París y dominaba en España hasta que Donnarumma regaló el empate parcial. El año del PSG sirve para volver a demostrar, por si hacía falta, que el fútbol es cada vez más un deporte de conjunto. Los excelentes jugadores siguen ganando partidos, claro; pero no tanto en la élite. Se trabaja para neutralizar en mayor medida que años atrás. La táctica se usa para impedir. Por lo que debe haber recursos colectivos para que brillen las individualidades.

En el fútbol, un Dream Team se queda en los nombres si no se impone un plan de conjunto. La posibilidad de ver juntos a Messi, Neymar y Mbappé era, para cualquier amante del fútbol, una ilusión. Serán campeones. Pero, en general, el juego fue una decepción.

Ver más: El golazo de Neymar al Marsella 


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