Opinión: El negocio del fútbol es más valioso que tu vida

Opinión: El negocio del fútbol es más valioso que tu vida

Por: Eric FernandezJueves 10 Jun 2021 11 días atrás

 Mientras Colombia y Argentina se contentaban con un punto para cada uno, afuera del estadio, se desataba una tremenda represión hacia alrededor de 400 manifestantes. La policía local no solo repelía mediante gases -en pleno precalentamiento se lo visualizó a Lionel Messi tapándose la cara por la inestabilidad que le causaban dichos gases-, palos y balazos a sus compatriotas, sino que también a periodistas y fotógrafos que se encontraban cubriendo el evento. Un periodista inglés que reside en el país cafetero hace más de 10 años dio a conocer que fue golpeado por las fuerzas policiales por el hecho de sacarle fotos. Cabe remarcar que el operativo montado por la policía local fue enorme: 4.500 agentes, drones y helicópteros.

Doble complicidad entre el gobierno colombiano y la CONMEBOL ya que el encuentro se jugó con el 25% de la capacidad del estadio Metropolitano Roberto Meléndez, o sea, 10 mil personas -siendo el único partido de la octava fecha de eliminatorias con público presente-. ¿Cuál fue el argumento para permitir público en este momento excepcional que vive el país y la región? Que los casos Covid-19 habían mermado.

El panorama es ambiguo, desde las autoridades reportaron que no había detenidos ni heridos tras los enfrentamientos, sin embargo, desde el otro lado manifestaron todo lo contrario. Estos últimos se habían auto convocado a las afueras del estadio bajo el lema "Si no hay paz, no hay fútbol", dando un claro mensaje que la inestabilidad social continuaba.

Antecedentes desastrosos de Conmebol

A tan solo días para que comience a rodar la pelota en el máximo certamen continental, el ente madre del fútbol sudamericano -Conmebol- solo demuestra su ineptitud y caradurez a la hora de tomar decisiones. El partido que sostuvieron Júnior y River, por la fecha 4 correspondiente al grupo D de la actual Copa Libertadores solo dejó perplejidades e inquietudes que se desarrollaron fuera del terreno de juego. Es más, en fracciones de la transmisión se pudieron escuchar explosiones que ocurrían del otro lado de las tribunas.

El partido debió haberse suspendido o, por lo menos, jugarse en otro país -como sucedió con Independiente Santa Fe y River que se realizó en la Nueva Olla-. Tanto el conjunto local como el argentino optaron por ser sumisos y loas al sistema, en el hipotético caso de mostrar disconformidad con las autoridades de Conmebol por la decisión de jugar pese a todo. Al concluir el choque, el técnico de River se explayó en relación a la situación vivida. "Es un momento complejo, uno no se puede abstraer de lo que pasa. No es normal jugar en una situación tan inestable de lo que vive el pueblo colombiano, no fue normal ni en la previa ni en el partido. Con gases lacrimógenos y escuchando estruendos. Una situación anormal en todo sentido, no podemos mirar a otro lado. En esas circunstancias se jugó el partido", deslizó Marcelo Gallardo con signos de congoja. Solo los protagonistas sabrán los pormenores de la previa, el durante y el post partido.

Y estas irregularidades no sólo se vieron en ese encuentro. También hubo discordia entre Nacional de Medellín y Nacional de Montevideo, que jugaron por el grupo F empatando en cero en la ciudad de Pereira. Asimismo, en la jornada donde se midieron América de Cali y Atlético Mineiro por la fecha 4 del grupo H, los disturbios desatados en el exterior del estadio Romelio Martínez trascendieron aún más que los cuatro goles que dejó el partido. El árbitro del match Andrés Cunha, tuvo que parar cinco veces el movimiento de la pelota por el trágico desenlace que se desarrollaba fuera de la cancha. Jugadores de ambos equipos le pidieron al uruguayo que suspendiera el encuentro, pero este se los negó y el juego continuó.

No es menor que Conmebol, en combinación con el presidente de la República Oriental del Uruguay Luis Lacalle Pou, lograran concretar, con total descaro, la incorporación de 50 mil dosis de la vacuna china Sinovac. Mediante un posteo en sus redes sociales, el presidente Alejandro Domínguez confirmaba la polémica durante el mes de abril.

Lo cierto es que los países más ricos han hegemonizado las vacunas para tratar el covid-19, dejando sin posibilidad alguna a otros de -por ejemplo, la zona de África subsahariana- obtener algún convoy. Con respecto a las aplicaciones de las vacunas, tanto Conmebol como Domínguez señalaron que inmunizarán a gran parte de los actores del deporte rey en el continente. En una carta escrita y firmada por el paraguayo, titulada "Estimada familia del fútbol sudamericano", enfatizaba con total descaro que son tiempos de mucha angustia e incertidumbre para todos y sabe que lo que informaba reforzaría la esperanza y el optimismo de la gran familia sudamericana. El fútbol latinoamericano obtuvo más vacunas que muchas naciones, y esto se perpetra claramente en detrimento de miles de personas -y sus familias- que se esperanzan con poder vacunarse.

El día domingo 13 de junio dará inicio una nueva edición de la Copa América, la misma será acogida por Brasil que, junto a su presidente Jair Bolsonaro, se siente preparadas para albergar a las distintas federaciones, pero el inconveniente que prospera hoy por hoy, se encuentra en que el país vecino atraviesa el peor momento desde que se inició la pandemia: 17 millones de casos en total, con más de 52 mil en la jornada del martes 8 de junio y 477.307 fallecidos.

La Conmebol continúa transitando un caliginoso sendero. Perplejo, cegado, repleto de desaciertos y pregonando el negocio por sobre la salud de jugadores, cuerpos técnicos, asistentes y -peor aún- ciudadanos ajenos a la pelota.


Ver también: A la Conmebol no le interesa ni lo social, ni lo humano, ni lo sanitario


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